Hoy, con nocturnidad y alevosía (aunque se publicará por la mañana), os traigo una nueva entrada. Perdón por estar un poco ausente, más de lo que me gustaría, pero, a veces, el día a día no te deja otra opción.
Esta receta es una herencia de mi madre, un poco cambiada, pues para mi es inevitable darle un giro a todas las recetas que caen en mis manos. En esencia, es muy, muy parecida a la receta de berenjenas rellenas que he comido toda la vida en casa. Me imagino que much@s la leeréis y no os aportará nada nuevo, pero quizás a otras personas si que les sorprenda. Creo que es una receta excelente, de aspecto un poco retro, pero absolutamente deliciosa... Y os aconsejo encarecidamente que la probéis.
Ingredientes (para 4 personas):
- 2 berenjenas hermosas
- 1 cebolla
- 1 pimiento rojo pequeño
- 1/2 pimiento amarillo
- 1/2 pimiento verde italiano
- 1 puñado de piñones
- 3 cucharadas de tomate frito casero
- 300g de carne picada (mezcla de magro y ternera)
- Sal, pimienta
- Orégano
- Ajo en polvo
- 250ml de bechamel casera
- 1 trozo de queso manchego (para rallar)
- Aceite de Oliva
Preparación:
Precalentar el horno a 200º
Cortar las berenjenas por la mitad y practicar unos cortes como se ve en la foto. Uno todo alrededor pegadito a la piel, y después cortes oblicuos formando rombos en el centro.
Aliñar con un chorro de aceite, sal y pimienta y asar en el horno ya caliente unos 20 minutos, hasta que la berenjena comience a estar blandita.
Sacarlas y vaciar ayudándonos de una cuchara.
Trocear la pulpa y reservar.
Mientras, picar la cebolla y los pimientos.
Llevar al fuego con un par de cucharadas de aceite de oliva y pochar a fuego medio-bajo hasta que estén blanditas y comenzando a tomar color. Añadir la pulpa de la berenjena y cocinar un par de minutos.
Añadir también los piñones y tostarlos un par de minutos más.
Añadir ahora la carne, salpimentar y añadir el orégano.
Mezclar, removiendo sin parar, rompiendo las bolas de carne con paciencia, intentando que quede un relleno muy homogéneo.
Añadir el tomate frito y darle un par de vueltas. El relleno está listo.
Rellenar ahora la piel que ha quedado de las berenjenas después de retirar la pulpa. Napar con un par de cucharadas de bechamel.
Cubrir con queso manchego recién rallado y llevar al horno a gratinar.
Hornear 10 o 15 minutos hasta obtener un bonito color dorado.
Servir calientes acompañadas de una buena ensalada. Están de rechupete. Aún las personas que no son adoradoras de las berenjenas son capaces de enamorarse de este plato. ¿Os lo vais a perder?
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Wednesday, December 4, 2013
Tuesday, November 19, 2013
Jambalaya
Después de mi última entrada creo que estaréis tod@s ansiosos por leer una receta que utilice la fantástica mezcla de hierbas y especias cajún.
La Jambalaya es el arroz por excelencia en la zona sur de EEUU, más concretamente Nueva Orleans y Louisiana. Podríamos decir que es el plato insignia de la gastronomía criolla.
Como es normal, existen mil y un tipos de variaciones, cambiando algunos ingredientes y variando quizás, la mezcla de especias.
Este plato lo tenía ya atravesado desde hace mucho tiempo, desde que lo leí en alguna novela americana y supe de qué se trataba, andaba con la mosca tras la oreja con ganas de preparar algo parecido. Finalmente me he lanzado a ello y os aseguro que el resultado vale mucho la pena. Los ingredientes pueden resultar chocantes pero no, casan estupendamente los unos con los otros.
Investigué en muchos blogs americanos, buscando la receta y los ingredientes que yo recordaba. Al final encontré una versión muy aproximada, en el blog Mercado Calabajío. Evidentemente he cambiado algunas cosas, pero, en esencia, la he respetado bastante porque creo que es bastante afín a lo que yo buscaba.
Vamos a ello, pues...
Ingredientes (para 4 personas):
- 1/2 pollo cortado en trozos
- 2 o 3 longanizas criollas (si no las conseguís, normales)
- 12 gambones frescos o congelados
- 1 cebolla
- 1/4 de pimiento rojo
- 1/4 de pimiento amarillo
- 1/4 de pimiento verde
- 2 ramas de apio
- 1 hoja de laurel
- 1/2 lata de tomate triturado (o 4 tomates maduros rallados)
- 1 cucharada sopera colmada de Cajun Spice Mix
- 1 vaso de arroz redondo
- 3 vasos y medio de caldo de pollo (o en su defecto agua con 1 pastilla de concentrado)
- Sal y pimienta
- Cilantro fresco
- Aceite de oliva
NOTA: La receta original usa arroz largo americano, yo he utilizado arroz redondo tipo paella, encuentro que absorbe mejor los sabores y creo que es más adecuado para este tipo de preparación.
Preparación:
Pelar el gambón y reservar. Cortar las longanizas en trozos de bocado y reservar.
Trocear los pimientos, el apio y la cebolla en cubitos pequeños. Reservar.
Calentar el recipiente donde prepararemos el arroz, puede ser una cazuela bajita o una sartén tipo paella. Sellar los trozos de longaniza hasta que estén bien rustidos. Apartar a un plato y reservar.
Ahora sellar el gambón. Muy rápido, vuelta y vuelta, tiene que quedar crudo en el interior.
Añadir ahora unas cuatro cucharadas de aceite de oliva y la hoja de laurel. Salpimentar el pollo y freírlo en el aceite caliente hasta que esté bien dorado por ambos lados. Exactamente igual que cuando preparamos una paella. ¡Cuidado que salpica mucho!
Añadir ahora el trío de verduras. Rehogar a fuego medio removiendo de vez en cuando.
Cuando la verdura esté blandita y comenzando a coger color, añadir el tomate triturado. Dejar reducir unos minutos.
Añadir ahora las especias cajún y las salchichas que teníamos reservadas.
Añadir el caldo de pollo hasta cubrir todos los ingredientes y dejar cocinar mínimo 20 minutos a fuego medio-bajo para evitar que se evapore demasiado, aunque tiene que reducir un poco para concentrar el sabor.
Pasado ese tiempo, comprobar de sal y añadir el arroz. Menear la cazuela para que quede bien distribuido y dejar cocer lentamente unos 15 o 20 minutos hasta que el arroz esté hecho. Tiene que quedar ligéramente meloso.
Cuando falten un par de minutos para que esté el arroz, colocar el gambón por encima del guiso para que con el vapor resultante se termine de cocinar. Dejar reposar el guiso cinco minutos con la cazuela tapada y justo antes de servir espolvorear con cilantro fresco picado.
Y a disfrutar!!! De verdad que os va a encantar este arroz, el abanico de sabores es tan amplio que resulta difícil explicarlo, tenéis que probarlo!
La Jambalaya es el arroz por excelencia en la zona sur de EEUU, más concretamente Nueva Orleans y Louisiana. Podríamos decir que es el plato insignia de la gastronomía criolla.
Como es normal, existen mil y un tipos de variaciones, cambiando algunos ingredientes y variando quizás, la mezcla de especias.
Este plato lo tenía ya atravesado desde hace mucho tiempo, desde que lo leí en alguna novela americana y supe de qué se trataba, andaba con la mosca tras la oreja con ganas de preparar algo parecido. Finalmente me he lanzado a ello y os aseguro que el resultado vale mucho la pena. Los ingredientes pueden resultar chocantes pero no, casan estupendamente los unos con los otros.
Investigué en muchos blogs americanos, buscando la receta y los ingredientes que yo recordaba. Al final encontré una versión muy aproximada, en el blog Mercado Calabajío. Evidentemente he cambiado algunas cosas, pero, en esencia, la he respetado bastante porque creo que es bastante afín a lo que yo buscaba.
Vamos a ello, pues...
Ingredientes (para 4 personas):
- 1/2 pollo cortado en trozos
- 2 o 3 longanizas criollas (si no las conseguís, normales)
- 12 gambones frescos o congelados
- 1 cebolla
- 1/4 de pimiento rojo
- 1/4 de pimiento amarillo
- 1/4 de pimiento verde
- 2 ramas de apio
- 1 hoja de laurel
- 1/2 lata de tomate triturado (o 4 tomates maduros rallados)
- 1 cucharada sopera colmada de Cajun Spice Mix
- 1 vaso de arroz redondo
- 3 vasos y medio de caldo de pollo (o en su defecto agua con 1 pastilla de concentrado)
- Sal y pimienta
- Cilantro fresco
- Aceite de oliva
NOTA: La receta original usa arroz largo americano, yo he utilizado arroz redondo tipo paella, encuentro que absorbe mejor los sabores y creo que es más adecuado para este tipo de preparación.
Preparación:
Pelar el gambón y reservar. Cortar las longanizas en trozos de bocado y reservar.
Trocear los pimientos, el apio y la cebolla en cubitos pequeños. Reservar.
Calentar el recipiente donde prepararemos el arroz, puede ser una cazuela bajita o una sartén tipo paella. Sellar los trozos de longaniza hasta que estén bien rustidos. Apartar a un plato y reservar.
Ahora sellar el gambón. Muy rápido, vuelta y vuelta, tiene que quedar crudo en el interior.
Añadir ahora unas cuatro cucharadas de aceite de oliva y la hoja de laurel. Salpimentar el pollo y freírlo en el aceite caliente hasta que esté bien dorado por ambos lados. Exactamente igual que cuando preparamos una paella. ¡Cuidado que salpica mucho!
Añadir ahora el trío de verduras. Rehogar a fuego medio removiendo de vez en cuando.
Cuando la verdura esté blandita y comenzando a coger color, añadir el tomate triturado. Dejar reducir unos minutos.
Añadir ahora las especias cajún y las salchichas que teníamos reservadas.
Añadir el caldo de pollo hasta cubrir todos los ingredientes y dejar cocinar mínimo 20 minutos a fuego medio-bajo para evitar que se evapore demasiado, aunque tiene que reducir un poco para concentrar el sabor.
Pasado ese tiempo, comprobar de sal y añadir el arroz. Menear la cazuela para que quede bien distribuido y dejar cocer lentamente unos 15 o 20 minutos hasta que el arroz esté hecho. Tiene que quedar ligéramente meloso.
Cuando falten un par de minutos para que esté el arroz, colocar el gambón por encima del guiso para que con el vapor resultante se termine de cocinar. Dejar reposar el guiso cinco minutos con la cazuela tapada y justo antes de servir espolvorear con cilantro fresco picado.
Y a disfrutar!!! De verdad que os va a encantar este arroz, el abanico de sabores es tan amplio que resulta difícil explicarlo, tenéis que probarlo!
Wednesday, October 2, 2013
Solomillo Ibérico a la Crema de Camembert
El solomillo es mi parte preferida del cerdo. A pesar de ser un poco más caro que otras piezas no es absolutamente prohibitivo como un buen solomillo de ternera y no digamos ya el de buey. La receta que os traigo hoy nació de un invento hace varios años. Me encanta el Camembert y hacía tiempo que andaba buscando una receta de crema de este queso que me convenciese. Al final me lié la manta a la cabeza y me lancé a prepararla yo. Este es el resultado, una crema suave, más suave que el queso, pero con su inconfundible sabor. Al tragar encuentras el retrogusto dulzón de la cebolla potenciado leve y aromáticamente por ese chorrito fugaz de Pedro Ximenez. Un auténtica delicia.
Ingredientes (para 2 personas):
- 1 solomillo ibérico de cerdo
- 1/3 de queso de Camembert (los de 250g, intentar quitarle parte de la cáscara ya que en exceso amargará la salsa)
- 1 cebolla
- 2 cucharadas de Beurre Noisette (en su defecto, 15g de mantequilla)
- 1/4 pastilla de caldo de carne concentrado
- 3 cucharadas de Pedro Ximenez
- 3 cucharadas de agua
- 4 cucharadas grandes de nata para cocinar
- Sal y pimienta negra recién molida
- Cilantro fresco picado para adornar (Recomiendo esta hierba, potencia el sabor del plato de una menera altamente indescriptible. Lo eleva de categoría)
Preparación:
Calentar la mantequilla o beurre noisette. Cortar la cebolla en gajos y añadírsela.
Pochar a fuego lento hasta que la cebolla esté transparente y comience a tomar color. Añadir ahora el Pedro Ximenez, dejar que evapore el alcohol y añadir el agua y el trocito de pastilla de caldo. Remover hasta que todos los ingredientes estén bien integrados. Añadir la nata y remover, cuando hierva apartar del fuego y añadir el Camembert bien troceado.
Remover hasta su completa disolución. Es importante hacer este paso fuera del fuego ya que el queso no debe hervir.
Triturar la salsa y probarla, corregir el punto de sal o azúcar si fuera necesario.
Pasarla por un chino para obtener mayor finura y taparla con un film transparente en contacto mientras se prepara la carne para que no genere costra.
Cortar el solomillo bien limpio en medallones de un dedo y medio de grosor. Salpimentar.
Cocinar en la parrilla vuelta y vuelta. La carne tiene que quedar bien sellada en el exterior pero rosita, tierna y jugosa en el interior.
Servir la carne napada con la salsa de Camembert y espolvoreada con el cilantro picado. Acompañar de patatas fritas o verduras asadas al gusto.
También podéis optar por una presentación estilo pintxo, como lo he preparado yo hoy, de cualquiera de las maneras es de auténtico vicio, no podréis dejar de mojar pan.
Tuesday, August 27, 2013
Albóndigas Especiales
Esta receta es de esas que te acompañan toda la vida. Son las albóndigas que siempre ha preparado mi madre. A mi me llamaba la atención esas albóndigas "de siempre" con su salsita marrón, con verduritas estilo jardinera... ¡las albóndigas de mi madre no tenían nada que ver! De textura suave se deshacen en la boca y nunca quedan duras. Aunque yo siempre las he comido acompañadas de arroz blanco y salsa de tomate casera, pienso que con unas patas fritas en dados tienen que estar de morirse. ¿Os animáis a probarlas?
Ingredientes (para unas 15 albóndigas de buen tamaño):
- 250g de carne picada (mezcla de magro y ternera)
- 125g de mortadela
- 1 rebanadas de pan de molde remojada en leche
- 1 huevo
- Queso rallado en polvo al gusto
- Sal, pimienta y nuez moscada
- 3 dientes de ajo
- Harina
- 1 vasito de vino blanco
- 1 pastilla de caldo concentrado de carne
- 1/2 vasito de agua
- Aceite
Preparación:
Picar muy pequeña, a cuchillo o a tijera, la mortadela, reservar.
Mezclar homogéneamente la carne con la mortadela, queso rallado al gusto, el pan, el huevo, la pimienta y la nuez moscada, también al gusto.
Probar de sal y si procede corregir.
Formar las albóndigas y pasarlas por harina. Dejarlas reposar mínimo media hora en la nevera para que asienten y no se desmonten al freírlas.
En una cazuela grande, no muy honda, poner aceite hasta que cubra bien el fondo. Laminar los ajos y sofreír a fuego moderado.
Cuando quieran empezar a dorar añadir las albóndigas y freír hasta que empiecen a coger color, vuelta y vuelta. Sacar a un plato y reservar.
Añadir el vino y a fuego fuerte evaporar el alcohol. Remover desglasando bien el fondo de la cazuela. Añadir el agua y la pastilla. Dejar cocer hasta que empiece a engordar la salsa. Si es necesario, ligar la salsa con una cucharadita de maizena disuelta en un dedito de agua.
Añadir ahora las albóndigas y cocinar a fuego lento, removiendo de vez en cuando, unos 30 o 40 minutos.
Servir acompañadas de arroz blanco y un poco de tomate frito casero.
¡Para morirse del gusto!
Son perfectas para hacer tuppers con raciones individuales y congelar. Para llevarlas al trabajo o para los peques de la casa son ideales, ¡a mi abejita le encantan!
Ingredientes (para unas 15 albóndigas de buen tamaño):
- 250g de carne picada (mezcla de magro y ternera)
- 125g de mortadela
- 1 rebanadas de pan de molde remojada en leche
- 1 huevo
- Queso rallado en polvo al gusto
- Sal, pimienta y nuez moscada
- 3 dientes de ajo
- Harina
- 1 vasito de vino blanco
- 1 pastilla de caldo concentrado de carne
- 1/2 vasito de agua
- Aceite
Preparación:
Picar muy pequeña, a cuchillo o a tijera, la mortadela, reservar.
Mezclar homogéneamente la carne con la mortadela, queso rallado al gusto, el pan, el huevo, la pimienta y la nuez moscada, también al gusto.
Probar de sal y si procede corregir.
Formar las albóndigas y pasarlas por harina. Dejarlas reposar mínimo media hora en la nevera para que asienten y no se desmonten al freírlas.
En una cazuela grande, no muy honda, poner aceite hasta que cubra bien el fondo. Laminar los ajos y sofreír a fuego moderado.
Cuando quieran empezar a dorar añadir las albóndigas y freír hasta que empiecen a coger color, vuelta y vuelta. Sacar a un plato y reservar.
Añadir el vino y a fuego fuerte evaporar el alcohol. Remover desglasando bien el fondo de la cazuela. Añadir el agua y la pastilla. Dejar cocer hasta que empiece a engordar la salsa. Si es necesario, ligar la salsa con una cucharadita de maizena disuelta en un dedito de agua.
Añadir ahora las albóndigas y cocinar a fuego lento, removiendo de vez en cuando, unos 30 o 40 minutos.
Servir acompañadas de arroz blanco y un poco de tomate frito casero.
¡Para morirse del gusto!
Son perfectas para hacer tuppers con raciones individuales y congelar. Para llevarlas al trabajo o para los peques de la casa son ideales, ¡a mi abejita le encantan!
Tuesday, July 2, 2013
Boloñesa Rústica a mi Manera
La salsa boloñesa es uno de mis básicos en la cocina. Para lasaña, canelones o un simple plato de macarrones es la salsa ideal. Sabrosa, suculenta y con mucho alimento es ideal para los niños. Recuerdo como aprendí a prepararla... Mis padres estaban de viaje y yo con 14 años me enfrentaba sola a la cocina de casa. Aquel día estaban conmigo dos amigas, una de ellas, artista circense, veraneaba con sus padres en la urbanización dónde yo vivía. Así que se vinieron a casa y mi amiga circense, mezcla italiana, española y portuguesa me enseñó a preparar la boloñesa como se preparaba en su familia. Desde entonces, en mi casa se prepara así.
Ingredientes (para 6 personas):
- 200g de carne picada (mezcla de magro y ternera)
- 1/2 vasito de vino tinto (optativo)
- 1 cebolla grande
- 1 zanahoria grande
- 1/2 pimiento rojo
- 1/2 pimiento verde italiano
- 500ml de tomate natural triturado, o conserva de tomate
- 2 cucharadas grandes de tomate concentrado
- Aceite de Oliva Virgen
- Azúcar
- Sal, orégano y albahaca
Preparación:
Picar la verdura finamente y pochar a fuego medio con el aceite de oliva hasta que comience a estar transparente y blandita.
Añadir la carne picada y salpimentar. Rehogar removiendo constantemente para romper las bolas de carne que se van haciendo, la mezcla ha de quedar cocinada pero suelta, sin bolas grandes de carne.
Si se añade el vino, ahora es el momento, a fuego fuerte para que evapore rápido el alcohol.
Añadir entonces el tomate triturado y el concentrado, remover. Añadir sal y pimienta al gusto y un par de cucharadas de azúcar.
Dejar cocer a fuego lento hasta que la salsa esté cocinada (al aceite sube a la superficie) y haya reducido un poco. Cuanto más rato esté al fuego, más sabroso será el resultado. Mínimo yo la tengo hora y media al fuego, si puedo lo alargo hasta las dos horas.
Condimentar con el orégano y la albahaca al gusto.
Tradicionalmente en Bolonia, la boloñesa se sirve con tagliatelle, pero no está mal visto que acompañe unos macarrones, así que esa ha sido hoy mi opción, por supuesto con un buen pellizco de queso Parmigiano recién rallado.
Ingredientes (para 6 personas):
- 200g de carne picada (mezcla de magro y ternera)
- 1/2 vasito de vino tinto (optativo)
- 1 cebolla grande
- 1 zanahoria grande
- 1/2 pimiento rojo
- 1/2 pimiento verde italiano
- 500ml de tomate natural triturado, o conserva de tomate
- 2 cucharadas grandes de tomate concentrado
- Aceite de Oliva Virgen
- Azúcar
- Sal, orégano y albahaca
Preparación:
Picar la verdura finamente y pochar a fuego medio con el aceite de oliva hasta que comience a estar transparente y blandita.
Añadir la carne picada y salpimentar. Rehogar removiendo constantemente para romper las bolas de carne que se van haciendo, la mezcla ha de quedar cocinada pero suelta, sin bolas grandes de carne.
Si se añade el vino, ahora es el momento, a fuego fuerte para que evapore rápido el alcohol.
Añadir entonces el tomate triturado y el concentrado, remover. Añadir sal y pimienta al gusto y un par de cucharadas de azúcar.
Dejar cocer a fuego lento hasta que la salsa esté cocinada (al aceite sube a la superficie) y haya reducido un poco. Cuanto más rato esté al fuego, más sabroso será el resultado. Mínimo yo la tengo hora y media al fuego, si puedo lo alargo hasta las dos horas.
Condimentar con el orégano y la albahaca al gusto.
Tradicionalmente en Bolonia, la boloñesa se sirve con tagliatelle, pero no está mal visto que acompañe unos macarrones, así que esa ha sido hoy mi opción, por supuesto con un buen pellizco de queso Parmigiano recién rallado.
Sunday, June 9, 2013
Carolina Style Ribs (Costillas al estilo Tony Roma's)
Las costillas a la barbacoa del restaurante Tony Roma's para mi son emblemáticas, las mejores. Y llevaba tiempo intentado conseguir algo parecido en casa. Circula por la red una receta del pringue con el que hay que untar las costillas que dice ser la receta de las costillas "Carolina Honey" del Tony Roma's. Hasta ahora las había preparado así. Estaban ricas, peeero no eran las del restaurante. Indagando un poco he descubierto que el tema de los adobos para costillas y las salsas barbacoa en EEUU es todo un mundo y aquí en Europa ¡no tenemos ni la más remota idea! Básicamente existen dos tipos de adobos, los que son en base ketchup y melaza, de color más oscuro (como la receta de costillas que circula por la red) y los de la zona de Carolina del Sur que son en base mostaza y miel más doraditos. ¡Y finalmente he encontrado la receta para mis costillas Carolina Honey caseras!
Un ingrediente esencial para los adobos y salsas barbacoas en general es el "humo líquido" que en EEUU se comercializa de forma normal y aquí es imposible de encontrar. Se que en tiendas de importación, estilo el Taste of America, se puede encontrar. Como a la hora de hacer la receta todavía no lo había conseguido substituí este ingrediente por salsa barbacoa Heinz comprada, que en sus ingredientes lo lleva, para así conseguir algo de ese sabor ahumado.
Ingredientes (para 4 personas):
- 2 costillares de cerdo cortados a la manera americana para barbacoa
- 1 cebolla
- 1 hoja de laurel
- 3 clavos de olor
(para el pringue)
- 1 taza de mostaza dulce
- 1/2 taza miel
- 1/2 taza de azúcar
- 1/4 de taza de azúcar moreno
- 3/4 de taza de vinagre de manzana
- 1/4 de taza de agua
- 1 cucharadita de pimentón
- 1 cucharadita de pimienta negra
- 1 cucharadita de pimienta blanca
- 1/4 de cucharadita de guindilla en polvo
- 1/2 cucharada de salsa de soja
- 1 cucharada de "humo líquido" (como yo no tenía, le añadí 2 cucharadas de salsa barbacoa comprada, ya que en sus ingredientes figura el humo líquido y es necesario para conseguir ese sabor ahumado)
NOTA: Los costillares que venden en Mercadona en la sección "al peso" son muy malos, no son realmente costillar sino los extremos de las dichas costillas. Tienen demasiada grasa y el hueso ni tan siquiera es entero, tan solo una puntita y lo demás cartílago. Creo que son restos de otros cortes. Sin embargo, los costillares envasados al vacío de la nevera bajo el nombre de "costilleja de cerdo" son perfectos y bien cortados.
Preparación:
El secreto para conseguir una carne ultra tierna que se separe del hueso dejándolo limpio y que se deshaga como mantequilla en la boca es cocer previamente las costillas. Para ello cortar los costillares en 3 o 4 trozos e introducirlos en la olla a presión junto con la cebolla, la hoja de laurel y los clavitos de olor. Cubrir de agua, cerrar y llevar a fuego fuerte hasta que pite, después bajar el fuego y cocinar al menos 40-45 minutos.
Precalentar el horno a 225º.
Mientras tanto preparar el pringue. Poner todos los ingredientes menos la salsa barbacoa y la soja en un cazo y mezclar bien. Llevar a ebullición y entonces bajar el fuego para que hierva más despacio. Dejar reducir hasta que la salsa espese bastante y esté a la mitad del tamaño inicial. Mas o menos unos 30 minutos. Añadir entonces la salsa barbacoa y la soja. Cocinar 10 minutos más y ya estará listo.
Las costillas estarán listas casi a la vez que el adobo. Sacar de la olla y sacar también la cebolla. Machacarla y añadírsela al pringue.
En una bandeja para horno poner una hoja de papel sulfurizado y colocar las costillas encima y embadurnarlas bien por los dos lados.
Meter al horno y a los 15 minutos sacar, dar la vuelta y volver a embadurnar. Así tres veces en total cada 15 minutos. A los 45 minutos las costillas ya estarán listas. Servir acompañadas de patatas fritas, ensalada de col o las verduras que más apetezcan. ¡El resultado es espectacularmente sabroso!
Y si esto mismo se hace a la brasa... (para aquellos afortunados que tengan una barbacoa) ¡no me quiero ni imaginar el placer que debe ser comer estas costillas!
Probarlas, ¡no os defraudarán!
Un ingrediente esencial para los adobos y salsas barbacoas en general es el "humo líquido" que en EEUU se comercializa de forma normal y aquí es imposible de encontrar. Se que en tiendas de importación, estilo el Taste of America, se puede encontrar. Como a la hora de hacer la receta todavía no lo había conseguido substituí este ingrediente por salsa barbacoa Heinz comprada, que en sus ingredientes lo lleva, para así conseguir algo de ese sabor ahumado.
Ingredientes (para 4 personas):
- 2 costillares de cerdo cortados a la manera americana para barbacoa
- 1 cebolla
- 1 hoja de laurel
- 3 clavos de olor
(para el pringue)
- 1 taza de mostaza dulce
- 1/2 taza miel
- 1/2 taza de azúcar
- 1/4 de taza de azúcar moreno
- 3/4 de taza de vinagre de manzana
- 1/4 de taza de agua
- 1 cucharadita de pimentón
- 1 cucharadita de pimienta negra
- 1 cucharadita de pimienta blanca
- 1/4 de cucharadita de guindilla en polvo
- 1/2 cucharada de salsa de soja
- 1 cucharada de "humo líquido" (como yo no tenía, le añadí 2 cucharadas de salsa barbacoa comprada, ya que en sus ingredientes figura el humo líquido y es necesario para conseguir ese sabor ahumado)
NOTA: Los costillares que venden en Mercadona en la sección "al peso" son muy malos, no son realmente costillar sino los extremos de las dichas costillas. Tienen demasiada grasa y el hueso ni tan siquiera es entero, tan solo una puntita y lo demás cartílago. Creo que son restos de otros cortes. Sin embargo, los costillares envasados al vacío de la nevera bajo el nombre de "costilleja de cerdo" son perfectos y bien cortados.
Preparación:
El secreto para conseguir una carne ultra tierna que se separe del hueso dejándolo limpio y que se deshaga como mantequilla en la boca es cocer previamente las costillas. Para ello cortar los costillares en 3 o 4 trozos e introducirlos en la olla a presión junto con la cebolla, la hoja de laurel y los clavitos de olor. Cubrir de agua, cerrar y llevar a fuego fuerte hasta que pite, después bajar el fuego y cocinar al menos 40-45 minutos.
Precalentar el horno a 225º.
Mientras tanto preparar el pringue. Poner todos los ingredientes menos la salsa barbacoa y la soja en un cazo y mezclar bien. Llevar a ebullición y entonces bajar el fuego para que hierva más despacio. Dejar reducir hasta que la salsa espese bastante y esté a la mitad del tamaño inicial. Mas o menos unos 30 minutos. Añadir entonces la salsa barbacoa y la soja. Cocinar 10 minutos más y ya estará listo.
Las costillas estarán listas casi a la vez que el adobo. Sacar de la olla y sacar también la cebolla. Machacarla y añadírsela al pringue.
En una bandeja para horno poner una hoja de papel sulfurizado y colocar las costillas encima y embadurnarlas bien por los dos lados.
Meter al horno y a los 15 minutos sacar, dar la vuelta y volver a embadurnar. Así tres veces en total cada 15 minutos. A los 45 minutos las costillas ya estarán listas. Servir acompañadas de patatas fritas, ensalada de col o las verduras que más apetezcan. ¡El resultado es espectacularmente sabroso!
Y si esto mismo se hace a la brasa... (para aquellos afortunados que tengan una barbacoa) ¡no me quiero ni imaginar el placer que debe ser comer estas costillas!
Probarlas, ¡no os defraudarán!
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